martes, 28 de abril de 2009

Baradero al rescate de su patrimonio natural






Baradero al rescate de su patrimonio natural


Por Eduardo Haene.-

Podríamos decir que la presencia de la Asociación Ornitológica del Plata *AOP hoy Aves Argentinas, en el norte de la provincia de Buenos Aires, se originó hace mucho tiempo, incluso varias décadas antes de fundarse formalmente... Es que hacia la segunda mitad del siglo pasado estaban allí radicados los hermanos Enrique y Felix Lynch Arribalzaga, dos activos naturalistas que publicaban notas en el diario local La Ley. Fue Enrique quien más se destacó en el estudio de la naturaleza, especializándose en insectos y aves, llegando a editar desde 1878 con Eduardo L Holmberg la revista El Naturalista Argentino, una original iniciativa que hoy nos sigue sorprendiendo. Años después se radicaría en Resistencia, donde dio continuidad a sus trabajos biológicos y de difusión en revistas científicas, sin dejar de hacerlo en periódicos como el actual El Heraldo del Chaco.
Cuando la Ornitológica empezo a conformarse, allá por 1916, ya figuraba Enrique Lynch Arribalzaga entre los Miembros Honorarios de la AOP, categoría que compartiría con otras grandes celebridades de la ornitología neotropical como Carl Hellmayr, Guillermo E. Hudson y William Sclater. Por la trascendencia de su obra, en 1935- cuando ya tenia cerca de 80 años de edad - recibió el Premio Científico Bernardino Rivadavia, instituido en esa oportunidad por el Gobierno Nacional, cuyo jurado, integrado por las más grandes personalidades científicas del país, le otorgó el reconocimiento por decisión unánime.

El pasado más reciente.
A más de cien años de aparecer las noticias de los Lynch Arribalzaga sobre la vida silvestre de Baradero, el Municipio de dicha localidad, a través de la Dirección de Cultura, se moviliza para ver cómo conservar su patrimonio natural dentro de reservas.
Las gestiones llegan a la AOP, desde donde se conforma un grupo de trece voluntarios para relevar en dos salidas durante octubre y noviembre de 1995, las tres grandes unidades naturales de la zona, el pastizal pampeano, los talares de Barranca y el Delta. Los resultados de esta labor se comunicaron en las Primeras Jornadas de Defensa y Preservación del Río Paraná , en 1995, en charlas brindadas en Baradero, y una en la ciudad de Buenos Aires en mayo de 1996. A su vez lo más destacable de las observaciones de aves *se registraron más de 150 especies, fueron dadas a conocer en la IX Reunión Argentina de Ornitología de octubre de 1996, y lo relativo a flora, en las XXV Jornadas Argentinas de Botánica.

Nuestro trabajo

Si bien el pastizal pampeano resultó la unidad más modificada, casi sin refugios donde sobrevivir, encontramos que el Delta y los talares tienen aún alentadoras chances de conservarse. Igualmente aconsejamos concretar reservas privadas dentro del sector pampeano, en los campos con valores culturales potenciales, como una antigua estancia con el edificio original que formaba parte del sistema de postas del siglo pasado.
Después de realizar una prospección aérea y otra en lancha por la zona, llegamos a la conclusión que las islas de los Laureles resultan posiblemente la única alternativa de proteger los bosques silvestres deltenses con sauces criollos y alisos de río del partido Baradero. Sumando unas 300 has. estas islas merecerían ser declaradas Parque Provincial para convertirse, en un futuro cercano, en parte de un circuito ecoturístico por las áreas silvestres del Delta.
Los talares mostraron finalmente los resultados más sorprendentes. Un predio de la barranca vecina al ejido urbano, conocido localmente como La Papelera, tiene un bosque de talas en recuperación con alta diversidad de plantas y aves nativas. Por su fácil acceso y la oferta de una naturaleza propicia para educación ambiental * senderos por bosques, varios ambientes, muchas flores vistosas, plantas aromáticas, etc., el área se muestra ideal para armar una reserva municipal, donde la población de Baradero se pueda reencontrar con su hábitat original de antaño con Tordos amarillos y ciervos de los pantanos según Enrique Lynch Arribalzaga, ambos ya desaparecidos en la zona. Y la estancia Los Alamos que éste naturalista destacaba porque en sus talares se habían ultimado tres tigres o yaguaretés en una sola temporada, hoy nos ofrece también grandes motivos para sobresalir.
Personalmente, después de haber relevado buena parte de los talares del norte bonaerense en los últimos diez años, debo reconocer que allí, dentro de una barranca en buen estado de conservación, de unos 3 km. de largo, se encuentra el mejor muestrario de esta formación de la provincia. Se trata del talar en su máxima expresión, tanto por su diversidad biológica como por el porte de los ejemplares arbóreos. Allí el Algarrobo Blanco es común y cuenta con magníficos individuos con troncos de más de un metro de diámetro. A su vez, esta especie y el Quebrachillo, ambas catalogadas amenazadas a nivel provincial, llegan a ser abundantes en ciertos puntos del bosque.
Pero la alegría de semejante hallazgo se convirtió pronto en preocupación. Había grandes tocones de algarrobos recientemente talados, la exótica Morena de papel, en plena expansión en la zona, es una cercana amenaza para estos bosques * detectamos un solo foco incipiente en éste lugar, el predio tiene un ocupante con cerdos, etc.
Este campo fue donado a la curia, quien actualmente lo tiene bajo producción agropecuaria, y el antiguo casco, que data del siglo XVIII, como sitio de pasantía para la Universidad Católica. Por la trascendencia conservacionista de éste lugar merecería integrar el Sistema de Parques Nacionales de la Argentina bajo una categoría como la Reserva Nacional, que brinde las mejores garantías de conservación de este hermoso talar y permita e incentive un correcto uso social * educación, ecoturismo, investigación, tanto para universitarios como el público en general y el pueblo baraderense en especial.
Esta reciente experiencia, con resultados tan gratificantes, se podría repetir en otros partidos o departamentos, conformándose un interesante modelo de cooperación entre las Organizaciones No Gubernamentales conservacionistas y los municipios con voluntad de proteger su biodiversidad original.
Releyendo Una rápida ojeada sobre la fauna de Baradero, donde Enrique Lynch Arribalzaga apuntaba entre los componentes habituales del partido en el siglo pasado al Cardenal Amarillo, la Vizcacha y el Yaguareté, todos hace mucho extinguidos del norte bonaerense, podemos valorar mejor el proceso de deterioro ambiental de la zona.





Confiamos que nuestro modesto aporte sea algo más que el registro de especies silvestres que pronto desaparecerán y permita rescatar el valioso patrimonio natural de Baradero .